Cremas prebióticas
Las cremas de verduras prebióticas son una opción reconfortante y nutritiva, ideales para cuidar la salud.
Elaboradas con ingredientes ricos en fibra prebiótica aportando sabor, suavidad y favoreciendo el equilibrio de la microbiota intestinal.
¿Cuál es la clave para que realmente sean prebióticos?
La base está en los ingredientes y la forma de prepararlas.
Cocínalas a fuego lento, evitando colarlas para no perder la fibra natural que alimenta tu microbiota. Añade las grasas saludables, como el aceite de oliva virgen extra.
El toque con las especias es esencial.
Y, por supuesto, algo fundamental: escucha tu cuerpo. Cada persona puede tolerar mejor unas verduras que otras, así que adapta las combinaciones según cómo te sientas.
La elaboración de todas las cremas sigue el mismo proceso de elaboración:
Lava y trocea las verduras.
Cocina a fuego medio-bajo con agua o caldo hasta que estén tiernas. La cocción lenta ayuda a conservar mejor el sabor y las propiedades.
Una vez cocidas, tritura todo junto hasta obtener una textura cremosa. No cueles la preparación, así mantienes la fibra natural.
Rectifica de sal si es necesario y añade las grasas saludables al final, como un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Puedes incorporar especias suaves para potenciar el sabor y servir caliente.
Crema de boniato, puerro y jengibre.
- Boniato
- Puerro
- Jengibre fresco
- Aove
PREBIÓTICA:
El boniato aporta fibra fermentable y almidón resistente (sobre todo si se toma fría).
TIP MICROBIOTA:
Ideal para intestino sensible: es calmante y reconfortante.
CREMA DE REMOLACHA Y MANZANA
- Remolacha
- Manzana verde
- Cebolla
- Canela
- AOVE
PREBIÓTICA:
La pectina de la manzana y la fibra de la remolacha favorece la producción de ácidos grasos de cadena corta.
TIP MICROBIOTA:
Mejora el tránsito y la salud del colon.
CREMA DE REMOLACHA Y CEBOLLA MORADA
- Boniato
- Cebolla morada.
- Tomillo
- AOVE
PREBIÓTICA:
Combinación de inulina y polifenoles, que favorecen la estabilidad de la microbiota y modula la inflamación.
TIP MICROBIOTA:
Si se deja enfriar en la nevera y la tomamos al día siguiente lo menos recalentado posible, aumenta su contenido de almidón resistente.
CREMA DE CALABAZA, ZANAHORIA, TOMATE Y PUERRO
- Calabaza
- Zanahoria
- Tomate
- Puerro
- Albahaca
- AOVE
PREBIÓTICA:
Combina fibra soluble (calabaza y zanahoria) con inulina (puerro) y polifenoles como el licopeno (tomate), que favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas y la producción de ácidos grasos de cadena corta.
TIP MICROBIOTA:
Cocinar el tomate y añadir el AOVE al final, mejora la biodisponibilidad del licopeno y potencia su efecto antiinflamatorio intestinal.
CREMA DE COLIFLOR Y AJO ASADO
- Coliflor
- Ajo asado
- Nuez moscada
- AOVE
PREBIÓTICA:
La coliflor contiene fibra fermentable y el ajo, compuestos azufrados muy beneficiosos.
TIP MICROBIOTA:
El ajo asado o cocinado en mucho más digestivo que el crudo y mantiene efecto prebiótico.
CREMA DE COLIFLOR ANTIOXIDANTE
- Coliflor picada o rallada.
- Anacardos
- Cebolla en julianas
- Leche de coco en lata
- Semillas o cacahuete para decorar
- Chorreón de aceite de oliva.
ANTIOXIDANTE:
Al utilizar la coliflor rallada y dejar reposar 20 min se activa un compuesto que activa el sistema antioxidante.
TIP ELABORACIÓN:
Ideal hacer la coliflor rallada picada muy fina o triturar en el robot para que se forme la isotiocianatos (activadores del sistema antioxidante). Al romper se libera la enzima mirosinasa
Si dejamos reposar menos 20 min se activa la coliflor y no perderá compuestos beneficiosos con el calor de la cocción.
Finalmente: pochar la cebolla, añadir anacardos (como potenciador de sabor), leche de coco en lata y hervir 4 o 5 min
CREMA DE CALABAZA
- 500 g calabaza pelada
- 250 g leche de coco
- 1 cebolla
- 5 g jengibre
- ½ zumo de naranja
- 75 g anacardos remojados
ANTIOXIDANTE:
El zinc de los anacardos ayudan a transformar el betacaroteno de la calabaza en vitamina A, esencial para la salud.
TIP MICROBIOTA:
Para evitar la degradación de los nutrientes: rallar la calabaza o cortar con el cuchillo en tiras finas.
Para la elaboración, primero pochar la cebolla, añadir 1 rodaja de jengibre, leche de coco en lata y anacardos remojados.
En segundo lugar añadir a la mezcla la calabaza rallada distribuida por encima formando una capa fina sin mezclar, para que el vapor sea más homogéneo (usar sartén que tiene una base más grande, en lugar de una olla), tapar con la tapadera, hervir 4 o 5 min y triturar añadiendo el zumo de naranja.